26 de febrero de 2018

Reinas Chulas: sobre la risa y su poder de transformación

“Fue como una patada,” explica Luz Elena, Directora de la organización de cabareteras feministas Las Reinas Chulas Cabaret y Derechos Humanos A.C., al relatar su primer trabajo de cabaret con comunidades indígenas y campesinas. “Nos dimos cuenta de que la realidad del país estaba muy mal y nosotras nos encontrábamos en una burbuja. Había que volverse más proactivas y contribuir con lo que mejor sabíamos hacer: el cabaret”.

Fue en ese momento cuando las Reinas Chulas, que hasta entonces había sido una compañía teatral de gran renombre, decidió establecerse también como organización de sociedad civil: “Trabajar con comunidades indígenas y campesinas nos había abierto los ojos en muchos sentidos,” añade Ana Laura, Coordinadora de Proyectos de las Reinas Chulas. “Por un lado constatamos en el terreno que el cabaret es una poderosa herramienta para conectar con las mujeres del entorno rural y contrarrestar así el brutal machismo que ellas viven diario; pero por otro lado identificamos también muchas coincidencias con  las personas que vivimos en el mundo urbano fuera de esa realidad, donde se supone que somos ‘más civilizadas’”.

“Ya no eres una víctima, sino un crítico agente de cambio.”

¿Cómo me tragué tanta basura?
Según ambas, durante el proceso de hacer cabaret, aprendes a colocarte en un lugar distinto al que el melodrama mexicano está queriendo empujar a una parte de la población. Ya no eres una víctima, sino un crítico agente de cambio. Gracias al cabaret llegas a reírte de ti misma para poder reírte después de lo que está sucediendo a tu alrededor. “El humor hace que te coloques en otro lugar diferente al que estabas y que al mirar atrás te escandalices de lo que aprendiste, de lo que fuiste, de lo que te creíste. Es cuando te das cuenta de por qué reaccionas como reaccionas. Es cuando te preguntas: ¿cómo me tragué tanta basura?”.

En estos últimos 14 años, la Asociación Civil Reinas Chulas ha colaborado con diferentes organizaciones  poniendo el teatro cabaret al servicio de la sociedad en un sentido didáctico para hablar de violencia de género, derechos sexuales y reproductivos, VIH y diversidad sexual. Las Reinas Chulas saben utilizar el sentido del humor como la mejor estrategia política para enfrentar al patriarcado y reírse del poder opresor. “Es difícil, pero tampoco tanto,” señala Luz Elena, “yo, por ejemplo, mientras ensayo siempre pienso que tengo que buscar la manera en la que mi padre lo entienda. Creo que todas nosotrxs tenemos ese familiar incómodo que se resiste al cambio, ese tipo anclado en una sociedad supermachista que se encuentra cómodo donde está y no quiere darse cuenta de nada. ¿Cómo le llegamos a esa persona? Pues teniendo claro lo que queremos decir, diciéndolo simple y, por supuesto, con humor”.

El poder del cabaret para señalar con el dedo
Además de conseguir un impacto social con su teatro cabaret, las Reinas Chulas incluso han llegado a provocar un impacto a nivel político. En el 2014, tras hastiarse de que les dijeran que no había dinero para cultura, se pusieron a investigar en la arcas del Ministerio, y descubrieron que ése dinero destinado a la cultura, se gastaba en ocasiones en “cursos para aprender a pintarse las uñas”. Tras enviar los resultados de su investigación a las diferentes delegaciones, se les empezó a considerar como un interlocutor serio. No sólo a las Reinas Chulas, sino también a otros grupos de teatro que están trabajando  por el cambio en la política cultural.

“Queremos un mundo más placentero, más incluyente.”


Hasta tal punto de que en el 2015, las Reinas Chulas fueron invitadas al Parlamento para recibir del gobierno la medalla al mérito artístico. Ocasión que, por supuesto, aprovecharon para leerles la cartilla a los parlamentarios sobre su incompetente comportamiento como gobernantes. “Pero no fuimos como las Reinas Chulas, fuimos disfrazadas de Buda, Jesús, Santa Rita y la diosa azteca Coyolxauhqui. No queríamos agradecer el premio, sino hacer una denuncia directa y frontal sobre cómo se están gastando los recursos. Algunos legisladores se sintieron bien incómodos y hasta se salieron. Ahí se vio claramente el poder del cabaret para señalar con el dedo, para poner el espejo delante. Para nosotras fue grandioso”.

Hacer del mundo un cabaret
Las Reinas Chulas quieren seguir trabajando como hasta ahora. A corto plazo se ven como una organización referente a nivel nacional e internacional, que ocupe un espacio de poder ciudadano para incidir en las políticas públicas, pero sobre todo, su sueño es hacer del mundo un cabaret.  “No nos referimos sólo a la posibilidad de hacer cabaret, sino también a la posibilidad de reírnos más: de nosotras, de lo que pasa en nuestro entorno. Queremos un mundo más placentero, más incluyente.

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