4 de marzo de 2015

Los derechos de las mujeres alrededor del mundo: más allá de las cifras

Por Liz Ford (The Guardian)
Traducido por Verónica Torrecillas

Más de 130 países entre 143 poseen leyes de igualdad de género, 142 conceden a hombres y mujeres igualdad de derechos sobre la posesión de bienes y 129 tienen leyes que impiden el despido laboral de las mujeres durante el embarazo. En casi todos los países se ofrece alguna forma de permiso por maternidad y paternidad cuando las mujeres dan a luz y en 116 las hijas tienen iguales derechos sucesorios que los hijos.

Pero sólo 76 países cuentan con legislación que aborda específicamente la violencia doméstica y apenas 57 de ellos incluyen el abuso sexual. Sesenta países garantizan la igualdad de remuneración y en 10 las mujeres están legalmente obligadas a obedecer al esposo.

De 194 países, 187 permiten el aborto en determinadas circunstancias, aunque en la práctica es ilegal en cinco países (Chile, República Dominicana, El Salvador, Malta y Nicaragua) y está sujeto a severas restricciones en muchos otros.

Con datos del Banco Mundial y la ONU, creamos un mapa que ofrece una radiografía de cómo están legislados los derechos de las mujeres en todo el mundo.

Específicamente, analizamos las leyes referidas a violencia doméstica, acoso, aborto, derechos a la propiedad y el empleo, así como el derecho constitucional sobre discriminación e igualdad. Se incluyeron países de toda Europa, África, Asia y América Latina.

Todas las cifras, excepto las de aborto, están extraídas de datos del Banco Mundial de 2013 y cubren 143 países. Los datos sobre aborto son las últimas cifras del departamento de asuntos económicos y sociales de la ONU, compiladas en 2011 y pertenecientes a 194 países.

Pese a algunas omisiones preocupantes, los números reflejan una aceptación creciente de los derechos de las mujeres. Sin embargo, obtener la sanción de leyes es sólo uno de los desafíos de mejorar la vida de las mujeres. Todavía existe un abismo enorme entre el contenido de los códigos y la realidad de las mujeres.

“Observamos que incluso en los países con derechos reconocidos, la implementación es limitada y en ocasiones inexistente”, dice Vanina Serra, oficial de programa de Mama Cash, un fondo internacional de mujeres que presta apoyo para los derechos de las mujeres, niñas y personas transgénero.

“Son varios los obstáculos que vemos a través del trabajo de nuestras beneficiarias en cuanto al acceso a la justicia. El principal es casi siempre la falta de conocimientos de los derechos de las mujeres y cómo acceder a los sistemas de justicia propiamente dichos. La desconfianza en el sistema de justicia es generalizada”. En algunos países, la policía y el sistema judicial ignoran a las mujeres cuando ellas desean denunciar delitos, mientras que el coste de denunciar un caso ante la justicia puede ser desorbitadamente caro, agrega Serra.

A menudo, las organizaciones que reciben donaciones de Mama Cash capacitan a las mujeres sobre sus derechos. “Habitualmente las mujeres, niñas y personas transgénero desconocen que tienen derechos. Sus vivencias de violencia se tornan normales para ellas, de modo que hay mucho trabajo de concienciación por hacer”.

Lee Webster, directora de políticas e incidencia de la ONG Womankind, dijo que el trabajo duro comienza cuando el proceso legislativo concluye. “Queremos leyes, pero lo más arduo es conseguir su implementación y que se cristalicen en el ámbito local. Si no son comprendidas por la policía y la justicia locales, es como si no existieran”.

Srilatha Batliwala, asesora principal del programa de Género y Movimientos Sociales de Bridge, alojado en el Instituto del Reino Unido de Estudios sobre Desarrollo, y asociada experta de la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo, coincide. Afirma que el movimiento de mujeres, invirtió años apropiadamente en campañas por la reforma legal y contra la discriminación de género en las leyes vigentes, pero la atención debe cambiar para enfocarla en modificar actitudes y los factores sociales que impiden a las mujeres ejercer sus derechos. El poder que tienen las leyes para vencer esas fuerzas no debería sobrevalorarse, agrega.

“Quienes efectivamente aplican el derecho traen consigo muchísimos sesgos de género”, indica Batliwala. Concuerda con las palabras de una jueza feminista de un alto tribunal de la India, quien señaló que el problema era que la legislación del país estaba 100 años adelantada a su sociedad. “Éste es un desafío. Para que las leyes sean reales para las personas, ahora debemos trabajar con las personas y no en las leyes”.

Batliwala sostiene que la base de apoyo debe ser más amplia para presionar y obtener cambios. “No hay problemas de las mujeres, lo que hay son problemas de todas las personas. No podemos lograr cambios en soledad. Necesitamos que la otra parte también se sume… A menos que logremos un abanico más amplio de grupos que digan que esto debe detenerse, no se detendrá; sino que por el contrario, empeorará”.