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26 de agosto de 2021

Chola Contravisual - creando nuevos feminismos y su propio Orgullo LBTIQ

Chola Contravisual: Entrevista a Geraldine Zuasnabar

Chola Contravisual es un colectivo de jóvenes feministas creado en 2015 y con sede en Huancayo, Perú.

Buscan vidas dignas, libres y felices para mujeres y personas lesbianas, bisexuales, trans, intersexuales y queer (LBTIQ). La violencia de género contra las mujeres y las personas LBTIQ es prevalente, con altas tasas de feminicidio y violencia sexual en Perú. La Iglesia Católica y otras fuerzas conservadoras defienden y hacen cumplir las normas sociales, por ejemplo, que las mujeres no deben controlar sus propios cuerpos. El núcleo del trabajo de las Cholas es la creación de contenido audiovisual, talleres y eventos para oponerse a estas normas opresivas heteropatriarcales. Como resultado de su trabajo, los Chola a menudo experimentan amenazas y acoso (en línea), lo que los lleva a enfatizar el autocuidado y el cuidado colectivo y la seguridad digital en su trabajo.

Mama Cash habló con Geraldine Zuasnabar de Chola Contravisual sobre el trabajo de su colectivo, el orgullo LBTIQ, la formación del colectivo y la colaboración con fondos feministas.  

¿Qué significa el Orgullo para ustedes?

En Chola Contravisual, tratamos de posicionar esta idea de alzar el tema del orgullo, pero desde nuestro propio entorno, de nuestro propio territorio. Las personas que hemos estado al borde, que hemos estado fuera, como las personas LBTIQ, las mujeres, lxs personas indígenas, siempre hemos tenido desafíos. En realidad, nunca hemos disfrutado de los derechos humanos plenos. Dentro de los movimientos del Orgullo europeo, hay un enfoque en el matrimonio igualitario. Para nosotros, otros temas son más importantes. Como colectivo LBTIQ, queremos poner en la agenda no solo queremos el derecho a casarnos; ¡queremos que nos dejen de matar!

Cuéntanos sobre la reciente Marcha De Orgullo en Huancayo.

Hace poquito salimos a la marcha del orgullo acá en Huancayo. Para muchxs puede parecer como nada grande, pero para nosotrxs sí es muy histórico que sea la segunda marcha, además en pandemia porque acá aun están muy fuerte las restricciones. ¡Esperábamos que llegaran alrededor de 100 personas y fuimos como 500! Fue tan poderoso hacernos visibles, porque las sociedades Andinas, o en general indígenas, siempre han silenciado o callado el ser LBTIQ. Es un avance muy importante que poco a poco en cada ciudad Andina estemos saliendo a las calles, estemos presentes en los medios de comunicaciones, de una manera más visible.

¿Nos puedes contar más sobre Chola Contravisual y su formación?  

Empezamos con Chola Contravisual en Lima, dónde yo me gradué en comunicación audiovisual, y luego decidí volver a mi ciudad. Cuando volví acá y empezamos a trabajar con otrxs compañerxs, nos dimos cuenta de que hay una brecha muy grande en cuanto a ciudades grandes con ciudades pequeñas.

Primero, no hay ni una sola escuela de arte en nuestra ciudad, y mucho menos mujeres jóvenes que puedan ir a escuelas de arte. Cuando empezamos, buscábamos una productora en nuestra ciudad y no pudimos encontrar ni una. Estábamos encontrando estos grandes vacíos que queríamos llenar, en muchos aspectos de la música, del contenido audiovisual y el arte.

Además, las formas de feminismos que veíamos venían de una visión muy colonial. A partir de eso decidimos trabajar más desde la perspectiva Andina, Quechua, que al principio no teníamos esa visión. Era necesario volver a las raíces, volver a cuestionarnos ¿qué tipo de feminismos queríamos construir? Decidimos que no queremos ese feminismo blanco, de la élite, de la urbe. Estamos en proceso de construir nuestro propio feminismo.  

Chola Contravisual trabaja principalmente desde tres ejes: la principal, es la creación audiovisual desde un enfoque colaborativo, comunitario. Tomando eso como punto de partida, nos convertimos en críticxs del Estado, y en general también de la sociedad, a través del arte.

También tenemos un centro cultural donde podemos reunirnos. Aquí ofrecemos talleres, conciertos y eventos. Los talleres abordan una variedad de temas, desde temas como la producción musical, hasta sesiones de autocuidado colaborativo o aprender a escuchar nuestros cuerpos.

¿Nos puedes comentar más sobre la Munay Casa? ¿Por qué es importante tener un espacio físico para que lxs personas LBTIQ se puedan encontrar?

Nos enfrentamos a fundamentalismos muy fuertes, no solamente de sectores conservadores como las iglesias, sino también de la misma población, de nuestros propios vecinos. Es muy raro para vecinos que vivan mujeres solas y que entren travestis y que entren maricones. Tener esos espacios, a pesar de que sea duro, es muy significativo porque mostramos que existimos. De esta manera lxs personas jóvenes saben que tienen de alguna manera un apoyo o que hay un espacio donde sentirse un poco más libres.

También una de las mejores cosas de tener un espacio es que te ayuda a crear una plataforma de creación colaborativa y eso es súper mágico. Acá salen y entran compañerxs de diferentes lugares a crear cosas muy poderosas. Eso es algo muy mágico que tengamos esa posibilidad de irnos a volar desde nuestra imaginación, desde nuestra creación, y poder hacer algo que nos habían dicho que no podíamos hacer.

¿Qué significa para ustedes la subvención de Mama Cash?

Bueno, a veces creo que tampoco deberíamos de tener la perspectiva de que nuestros logros son sólo gracias a la subvención, pero de alguna manera nos llegó en un momento muy complejo y de mucha ansiedad. Estábamos en la precarización máxima, a punto de cerrar la casita, porque ya no teníamos los recursos para seguir sosteniéndola. Justo salió la subvención de Mama Cash, y fue como un impulso, una señal de seguir. Es significativo no solo por los recursos económicos, sino porque muestra que hay fondos pensando en colectivas, jóvenes transfeministas que están sosteniéndose contra viento y marea.  

Desde los fondos feministas hay una apertura a reflexionar todo el tiempo, a tener una reflexión crítica, y a tener una reflexión sobre el apoyo mutuo y la reciprocidad. También conocer a otrxs copartes de Mama Cash ha sido transformador. Tenemos compañerxs poderosísimas que también están enfrentando tanto y que siguen de pie. ¡Para mi, fue un regalo inmenso saber que estos procesos de lucha y de resistencia están siendo respaldados por otras mujeres en todo el mundo!

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