8 de marzo de 2012

A su manera

En todo el mundo, las niñas y mujeres jóvenes reivindican sus derechos y lideran tanto organizaciones de base como iniciativas que transforman a las comunidades en lugares donde sus derechos y su agencia son respetados. Ellas se niegan a seguir estando excluidas de las decisiones que afectan sus vidas y están saliendo de los márgenes para convertirse en agentes de cambio que ya no pueden ser obviadas. En el Día Internacional de las Mujeres, Mama Cash pone el acento en los desafíos a los que se enfrentan estas niñas y jóvenes, y  sus organizaciones para acceder a recursos. Y l*s invitamos a trabajar con nosotras para ayudarlas a acceder a los recursos que les permitan trabajar  a su manera.


Rede Nami

La Rede Nami, en Brasil, es una red informal que reúne a 30 artistas de entre 18 y 32 años que se dedican al arte urbano en Río de Janeiro. En un país donde muchas familias controlan y restringen la presencia de las jóvenes en espacios públicos – en los que  de sexualidad no se habla – la Rede Nami utiliza los grafitis y otras formas de arte urbano para crear conciencia acerca de la salud y los derechos sexuales y reproductivos. La Red ya llega a cientos de mujeres jóvenes en zonas periurbanas a la vez que establece vínculos con los medios tradicionales, abordando temas como el maltrato familiar y la despenalización del aborto.

WoteSawa, en Tanzania, es una organización de trabajadoras domésticas (en actividad o no) formada sobre todo por mujeres jóvenes (15 a 26 años) que lucha por erradicar la violencia y la explotación laboral que las afecta. En las zonas rurales de Tanzania, las jóvenes muchas veces sólo tienen como opción empleos mal pagos y que no requieren de calificación, lo que las torna más vulnerables a la explotación y el maltrato. Con un claro enfoque de derechos humanos, este grupo de base en el que el 85% de las líderes e integrantes son menores de 19 años, desafía las normas culturales y hace incidencia por leyes de trabajo infantil, acceso a la educación y condiciones de trabajo seguras.

 

WoteSawa

En todo el mundo, organizaciones como la Rede Nami o WoteSawa, ambas copartes de Mama Cash, están demostrando la visión y la determinación necesarias para crear sus propias organizaciones y hacerlas crecer. Se organizan, protestan, educan, movilizan recursos, utilizan las redes sociales y crean canciones, espectáculos teatrales y películas para la protesta social. Como todos los grupos que han sido empujados hacia los márgenes de las comunidades y de los propios movimientos de mujeres, los grupos liderados por mujeres jóvenes necesitan acceder a recursos y contar con apoyo para desarrollar sus capacidades.

Sin embargo, aunque el financiamiento para las mujeres se está incrementando rápidamente (Foundation Center, 2009), los derechos de las jóvenes y de las niñas todavía no son una prioridad para los donantes. Esto resulta sorprendente, dado que casi la mitad de la población mundial tiene menos de 25 años y más de la mitad de las personas jóvenes son mujeres. También resulta indignante, dado que son muchas las jóvenes y niñas afectadas por abusos sistemáticos contra sus derechos humanos fundamentales, explotación económica y diversas formas de violencia. Sus voces muchas veces se ignoran o se silencian, y en muchas partes del mundo se considera que no tiene sentido invertir los recursos de la familia o de la comunidad en las niñas.

Por supuesto que las niñas y jóvenes no están completamente ausentes del financiamiento. Campañas como “Girl Effect” (Efecto niña) de la Fundación Nike o “Because I’m a Girl” (Porque soy niña) de Plan jugaron un rol fundamental para incluir a las niñas en la agenda de las principales instituciones políticas y donantes, así como para crear conciencia acerca de su situación y movilizar recursos para ellas. Los discursos sobre el desarrollo están reconociendo cada vez más la importancia de las niñas y las jóvenes.

Pero aun así, los derechos humanos y la agencia de las niñas y las jóvenes continúan estando poco representadas en las conversaciones tradicionales acerca de la importancia de apoyarlas. Prejuicios acerca de lo que los grupos de niñas y de jóvenes son capaces de hacer y de cómo se manejan con el dinero dificultan su acceso a los recursos. En general, no se dan fondos directamente a niñas y a jóvenes sino que ellas son beneficiarias de proyectos coordinados por mujeres adultas u organizaciones mixtas en las que ellas tienen poca – o ninguna – participación en la toma de decisiones.

Además, muchos de los grupos de niñas y jóvenes son pequeños y carecen de los recursos humanos y financieros necesarios para demostrar el impacto de su trabajo en el largo plazo. Muchas veces tienen poca o ninguna presencia en los medios tradicionales o virtuales, lo que hace que a los donantes más grandes les resulte más difícil encontrarlos. Cuando reciben financiamiento, por lo general se trata de donaciones muy pequeñas y por períodos breves. Todos estos factores conspiran para que las niñas y jóvenes se sientan presionadas a pensar proyectos concretos, en el corto plazo, que encajan con las agendas de los donantes, en lugar de fortalecer a sus organizaciones y abocarse a las estrategias que mejor les permitan lograr los cambios que ambicionan.

No cabe duda de que ellas saben lo que quieren. Gracias a los grupos que nos presentan propuestas ambiciosas y con buenos fundamentos, Mama Cash sabe que en el mundo hay muchas niñas y jóvenes que tienen claro cómo deben cambiar sus comunidades para que sus derechos humanos sean respetados y reconocidos. Nuestra tarea es escucharlas.

Para aprender de las propias niñas y jóvenes cómo apoyarlas y crear más conciencia acerca de la importancia de apoyar a organizaciones lideradas por ellas mismas, Mama Cash y el Fondo Centroamericano de Mujeres (FCAM) crearon una “Comunidad de Prácticas”, con financiamiento de la Fundación Nike, como parte de la Girls Grassroots Iniciativa (Iniciativa para niñas de base). Es una iniciativa internacional en la que algunos fondos de mujeres reflexionan y comparten programas y modelos de financiamiento para llegar a los grupos de niñas y mujeres jóvenes de base y marginadas por la sociedad. Las niñas y las jóvenes participan en esas reuniones y las consideramos “expertas invitadas”, que están allí para enseñarnos lo que funciona y lo que no, lo que deberíamos dejar de hacer y lo debemos comenzar a hacer. Para leer más sobre esta iniciativa, por favor visiten LINK.

Perla Vasquez y Karla Lopez (FCAM)

Perla Vasquez y Karla Lopez (FCAM)

Mama Cash cree que es fundamental sumar habilidades, conocimientos y recursos para apoyar las soluciones que las niñas y jóvenes están implementando en sus comunidades. Estamos convencidas de que las personas más afectadas por las políticas y programas son quienes deben ocupar un lugar protagónico en su diseño, implementación y evaluación. Por eso las y los donantes debemos escuchar las voces de las niñas y jóvenes, así como financiar directamente a las organizaciones lideradas por ellas. No tenemos dudas de que con más recursos, ellas podrán comunicarse directamente con las personas de su generación, movilizando a las niñas y jóvenes para que exijan el reconocimiento de sus derechos y su agencia.