21 de octubre de 2013

“Resistencias, placeres y pluralidad” en el 5to Encuentro Feminista del Paraguay

L*s invitamos a escuchar el Manifiesto del 5to Encuentro Feminista del Paraguay, donde nuestras copartes Aireana y Campaña por una Convención de los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos, trabajaron en el proceso del Encuentro junto con otras organizaciones y grupos Feministas en Paraguay. Aquí el manifiesto final del Encuentro “Resistencias, placer y pluralidad”:

“Resistencias, placeres y pluralidad” en el 5to Encuentro Feminista del Paraguay – Aty guasu kuña reko rehegua

Texto completo de www.comunicacionfeminista.org/informacio­n/manifiesto-5efpy

Después de cuatro años del último Encuentro en San Bernardino, el 5° Encuentro Feminista del Paraguay nos mueve a Asunción, desde distintos rincones del Paraguay, con nuestra diversidad de deseos, ideas y luchas, con nuestros dolores y resistencias, nuestros placeres y alegrías.

Estamos en este espacio feminista, construido por organizaciones y redes diversas, con ganas renovadas de compartir, conocer, discutir, criticar y criticarnos, reír y aprender, desde nuestros deseos cada vez más fuertes de un Paraguay y un mundo mejor, que sólo puede ser conseguido transformando las desigualdades injustas entre los seres humanos.

Como mujeres, que históricamente hemos sido tratadas bajo el yugo de las desigualdades y discriminaciones, reconocemos la diferencia y la pluralidad como riquezas humanas, y en nuestra lucha aprendimos con claridad que ser diferentes no es igual a ser menos, por eso un país y un futuro mejor para el planeta no podrá conseguirse mientras se quite derechos o discrimine a cualquier persona.

Hace casi 65 años la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconocía en su artículo 1 el hecho de que todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos, como un consenso mundial;  y hoy en Paraguay sectores poderosos, desde el mismo Estado, ponen en cuestión la universalidad de los derechos humanos y hasta se criminaliza a las personas defensoras de estos derechos.

El golpe de Estado de junio de 2012 fue una fragua de retrocesos al utilizar la lógica de la eliminación del “enemigo” y no la disputa democrática  para acceder al poder político. Por eso hablar de pluralidad y resistencia en Paraguay es una discusión fundamental. ¿Qué pasó en Curuguaty? Es una pregunta que ilustra el dolor del Paraguay de hoy, herido por el retroceso político y democrático, donde la injusticia es la única respuesta.

Las mujeres somos parte del dolor paraguayo y de las resistencias frente a las muertes de Curuguaty, del mismo modo que no somos cómplices de las muertes  cotidianas causadas por la criminalización del aborto, sobre las cuales también se ha instalado un manto de silencio cómplice. Desde nuestros feminismos diversos: campesinos, políticos, populares, urbanos, artísticos, lésbicos, masculinos, femeninos, queer, tecnológicos, anarquistas, académicos, organizados, revolucionarios, raros… ponemos la cara en contra de esas muertes con compromiso y sin miedo.

No somos ni seremos cómplices de los crímenes de odio, ni de las muertes que el patriarcado sigue ejecutando todos los días con la violencia hacía las mujeres. También ponemos la cara por las travestis, las trans… que son también ejecutadas bajo el amparo de esa misma injusticia. No somos cómplices de  ninguna clase de pena de muerte, disfrazada desde el discurso opresor como defensa de la vida.

Las mujeres sabemos bien  que esta es la defensa de la vida, como precursoras de la agricultura, como semilleras de la tierra, la tierra también amenazada por los dueños del veneno que pretenden privatizar el derecho al alimento, al agua, al sol y a la vida, con la lógica del monopolio y la eliminación de la diversidad en la naturaleza. La soberanía alimentaria es también la soberanía de nuestros cuerpos.

Las discriminaciones, la negación de derechos, de la soberanía de decidir y la lógica de la eliminación del “enemigo” son parte de la estrategia del odio para dividir a la familia humana universal, tomando las diferencias de su realidad como amenazas.

Reivindicamos el placer, como palabra subversiva frente a la negación de la dignidad humana universal,  y rechazamos su proscripción como pecado, crimen, enfermedad, marginalidad. Rechazamos la doble moral que privatiza el placer como privilegio que se puede comprar y vender.

En este encuentro de resistencias, placer y pluralidad, desde la diversidad de nuestras luchas, ponemos la cara, nuestras voces, manos y pies, porque no somos cómplices, no nos callamos, ponemos el trabajo y nos comprometemos a avanzar y exigir que:

  • La política, el poder y el placer dejen de ser espacios vedados, prohibidos o penalizados para las mujeres.
  • La igualdad laboral, en relación a todas las demás trabajadoras y trabajadores, sea una realidad para las trabajadoras domésticas.
  • Haya justicia en el caso Curuguaty y seguir preguntando ¿qué pasó en Curuguaty?
  • El trabajo sexual sin explotación sea reconocido como tal.
  • La soberanía alimentaria sea una realidad.
  • Se reconozcan los derechos de las lesbianas.
  • Se garantice una política nacional de cuidados, especialmente de guarderías con acceso universal para las mujeres trabajadoras.
  • El Estado cumpla con su deber de investigar y hacer justicia en los casos de asesinatos de personas trans.
  • Nuestros derechos sexuales sean respetados y nuestros derechos reproductivos sean garantizados.
  • Las niñas y adolescentes accedan a una educación de la sexualidad, a con información adecuada a su edad, con igualdad y sin sesgos sexistas, ni religiosos.
  • Se despenalice el aborto, por la vida de las mujeres, contra su muerte.
  • Por el pleno reconocimiento y ejercicio de derechos de los pueblos indígenas.

Rechazamos todo tipo de violencia: contra las mujeres, contra nuestros cuerpos, contra nuestro derechos a decidir y la criminalización de las defensoras y defensores de los derechos humanos.

Es hora de construir una nueva historia, sin retrocesos, sin fundamentalismos ni viejos rumbos.

20 de octubre de 2013
Asunción, Plaza de la Democracia