4 de febrero de 2014

Por qué los avances en derechos de las mujeres están en riesgo

Zohra Moosa
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Zohra Moosa

Por Anna Turley, Zohra Moosa y Srilatha Batliwala (The Guardian)
Traducido por Verónica Torrecillas

Una de las transformaciones sociales más profundas del siglo pasado la encontramos en la situación de las mujeres y, lo que es más, en la aceptación mundial de la noción de los derechos de las mujeres y la igualdad de género como metas deseables.

Este increíble cambio no se dio por casualidad, sino que es fruto del diseño ejecutado mediante las luchas conscientes y tenaces de valientes mujeres y los movimientos que ellas erigieron. Con su activismo e incidencia, nuestra noción de justicia social ha quedado alterada de manera indeleble y las otras formas aparentemente normales de discriminación, violencia y exclusión de género ahora se reconocen al menos como problemas, y algunos de los cuales ya han encontrado solución.

La atención y concienciación recientes y crecientes sobre los desafíos que afectan a las mujeres y niñas y, cada vez más, a las personas transgénero en todo el mundo, contribuyeron a un fuerte interés en la “inversión” en mujeres y niñas por parte de donantes empresariales y la nueva filantropía privada. Esta “llegada” de las mujeres y niñas al desarrollo tradicional supone una oportunidad para promover los derechos de las mujeres, aunque también presenta nuevos desafíos.

Muchos de estos nuevos actores se aproximan a las mujeres y las niñas sin abordar las causas de fondo de la desigualdad de género. Tratan el tema como algo esencialmente técnico y no como procesos de cambio que son fundamentalmente políticos.

Otros donantes a su vez, incluso aquellos que otrora apoyaban intensamente el trabajo para la igualdad de género, se han volcado a estrategias de corto plazo y orientadas a los resultados que parecen mostrar efectos concretos y más rápidos, pero que a menudo no son sostenibles y tampoco tienden a abordar las causas de la discriminación de género como primera medida.

Y la existencia e importantes contribuciones, conocimientos y experiencia de las organizaciones y movimientos feministas y por los derechos de las mujeres de todo el mundo en general son invisibilizados o ignorados por completo, pese a las evidencias que demuestran que los logros sostenibles en materia de derechos de las mujeres, niñas y personas transgénero son el resultado directo de sus esfuerzos.

No se trata de preocupaciones teóricas; se destinan o reorientan millones en nuevos recursos para ‘mujeres y niñas’ que no llegan a las organizaciones y movimientos por los derechos de las mujeres.

Una investigación efectuada por AWID en 2011 mostró que el ingreso medio anual de más de 740 organizaciones de mujeres de todo el mundo era de apenas $20.000 (£12.000). El ingreso conjunto de esas 740 organizaciones de mujeres era de $106 millones , lo que representa sólo el 34% del presupuesto total de Greenpeace en todo el mundo. Los enfoques actuales riegan las hojas mientras dejan morir las raíces de la acción sostenida y colectiva de las activistas y organizaciones por los derechos de las mujeres, que han sido el motor de los avances a lo largo de la historia.

Las evidencias que estudian los efectos del fondo del Gobierno Holandés para el ODM 3 (el tercer objetivo de desarrollo del milenio), en los derechos de las mujeres demuestran que con los recursos suficientes, las organizaciones comprometidas con los derechos de las mujeres son capaces de abordar de forma integral los factores que provocan cambios sostenibles en las relaciones de poder de género y de hacerlo a una escala sin precedentes.

Estas evidencias, junto con el trabajo realizado por Mama Cash durante los últimos 30 años de financiamiento y apoyo a los grupos y movimientos feministas en todo el mundo, también muestran que las conquistas para la igualdad de género tuvieron lugar como resultado de una inversión seria de recursos por parte de donantes, gobiernos y filántropos con visión de futuro en las agendas y estrategias escogidas por las organizaciones y movimientos que encabezan estas luchas, y no en las estrategias elegidas por los donantes que las apoyan.

Esta experiencia colectiva de cinco décadas de procesos de organización por los derechos de las mujeres muestran que los enfoques impulsados por la oferta (de otorgar a las niñas y las mujeres individualmente educación, empleo, préstamos, acceso a cargos políticos o reparaciones legales, por ejemplo), si bien pueden dotar de poder a las mujeres de manera individual, no se traducen necesariamente en un mejor trato para otras mujeres. Un cambio más profundo e inclusivo en la situación de las mujeres sólo podrá lograrse con enfoques impulsados desde la demanda, que moviliza a las mujeres y construyen su poder colectivo para actuar en conjunto por su visión de una sociedad más justa.

Incluso cuando los movimientos y organizaciones por los derechos de las mujeres son catalizadores de un cambio transformador, tales logros deben defenderse, protegerse y sostenerse. Actualmente, las conquistas de los derechos de las mujeres que se obtuvieron décadas atrás sufren nuevas amenazas de retroceso, ya que es posible observar contragolpes a los logros de las mujeres en todo el mundo, desde las sociedades y países más desarrollados hasta los más empobrecidos. En muchos casos, las organizaciones por los derechos de las mujeres y los movimientos fuertes de mujeres son una fuerza crucial para proteger las conquistas realizadas.

Anna Turley es directora de comunicaciones e información de AWID
Srilatha Batliwala es experta asociada de AWID