4 de marzo de 2015

El poder transformador de los Encuentros

Tamara Pels-Idrobo Tapia
This article is written by:

Tamara Pels-Idrobo Tapia

En noviembre del 2011 tuvo lugar un encuentro de copartes de Latino América de Mama Cash. Este espacio se llevó a cabo dentro de la coyuntura del XII Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe (XII EFLAC), y como parte del trabajo que Mama Cash realiza dentro del portafolio de parcería estratégicas (enlace en inglés).

El encuentro de copartes demostró ser un espacio de aprendizajes invaluables desde el intercambio de saberes, experiencias y experticias de tod*s aquell*s activistas que estuvieron presentes (enlace del video de este encuentro).Con el objetivo de mantener procesos de fortalecimiento de capacidades, de relaciones e intercambio entre las organizaciones y grupos copartes de Mama Cash en la región, en Noviembre 21, 26-29 de 2014 tuvo lugar un nuevo encuentro en Lima, Perú, denominado ECOPLAC (Encuentro de Copartes de Mama Cash de Latinoamérica y del Caribe), el cual, se llevó a cabo nuevamente dentro de la articulación del XIII EFLAC.

La Asociación de Trabajadoras Sexuales Mujeres del Sur (ATSMS)  fue la organización anfitriona, y su gran experiencia de trabajo en organización de eventos para promover y visibilizar sus derechos como trabajadoras sexuales, fueron claves para la realización del ECOPLAC, el cual contó con la presencia de 23 de las copartes de Mama Cash en la región en el que participaron activistas: mujeres jóvenes que defienden el derecho a vivir libres de violencia,

lesbianas, bisexuales, pan sexuales, ‘artivistas’ (activistas y artistas), mujeres trabajadoras sexuales, trabajadoras del hogar y de maquila, mujeres indígenas, rurales, urbanas, mujeres defensoras del derecho al aborto, defensoras de la madre tierra, personas trans e intersex; quienes contribuyeron con toda su disposición a crear un espacio para encontrarse y acercarse; para hablar y exponer; para escuchar y ser escuchad*s.

Las actividades del ECOPLAC incluyeron sesiones informativas de preparación y de posterior evaluación del XIII EFLAC; y de intercambio y conversaciones alrededor de los desafíos que las organizaciones experimentan. Estos aspectos incluyeron: la sostenibilidad –no solo financiera- de las organizaciones a través del tiempo; los procesos de transición de liderazgo, y de consolidación de alianzas y de trabajo con otros movimientos de mujeres y feministas.

Sin embargo, las actividades centrales del ECOPLAC fueron los talleres y sesiones que las organizaciones copartes lideraron y presentaron. Entre las actividades elegidas por tod*s l*s participantes incluyeron temas como: liderazgo, activismo Trans Feminista, auto cuidado, trabajo sexual, Aborto y Teatro Cabaret.

En palabras compartidas por la ATSMS, “el ECOPLAC fue un espacio desde y para las co-partes de América Latina y del Caribe de Mama Cash, orientado al fortalecimiento de capacidades mediante la adquisición de conocimientos, estrategias y herramientas basadas en la experticia y en la experiencia de las organizaciones y grupos participantes”.

En sí, el ECOPLAC fue un espacio de encuentro que facilitó el intercambio de:

✓ Saberes que se comparten, que unen, y que producen cambios de visión y de acción personal y colectiva;

✓ Opiniones que difieren, pero que sobre todo y ante todo, inspiran respeto y aprendizajes;

✓ Ideas que fueron discutidas con el objetivo de promover acuerdos, pero también, para clarificar los desacuerdos y aceptar disentir.

Indudablemente, el ECOPLAC se construyó de forma conjunta con el objetivo de contar con un espacio seguro y respetuoso para interpelar abiertamente saberes considerados como propios, lo cual potencialmente no solo se tradujo en nuevos aprendizajes de “conocer otras luchas y asumirlas como propias” sino que “permitió encontrarnos y comprender las diversas luchas y sus intersecciones con las nuestras”.

Ciertamente, en las luchas por defender los derechos humanos de las niñas, mujeres y personas trans, es imperante mantener y apoyar propuestas de espacios para el intercambio de saberes, de solidaridad y de afectos, con el fin de fortalecer capacidades para lograr formular mecanismos de trabajo en conjunto y de construcción de alianzas colectivas, todas estas indispensables en los compromisos que debemos asumir para cambiar estructuras de poder inequitativas en América Latina y el Caribe.

Y fue así como el poder transformador de encontrase entre activistas poseedor*s de saberes y de experticias, entre lo ya mencionado, también hizo posible crear una letra alternativa a una canción que es muy conocida en toda la región, y extenderles la invitación a que en vez de cantar la famosa canción “Me sube la bilirrubina”  la bailen y la canten con el mismo ritmo, pero con esta letra transformada y transformadora:

“Oye me dio una fiebre uterina,
Por causa de tanta vagina.
Me fui para la marcha un día,
¡Muchos derechos exigían!
Me dieron una cinta de colores,
Y me cambiaron la ideología,
Y me diagnosticaron feminista,
Al ver mi corazón como latía.
Ah, ah, ah, ah, ah
Me estoy volviendo feminista,
Mientras camino por la vida
Sacúdete la misoginia
Trabajemos por más justicia
Volvete también feminista, sí,
Es un amor que contamina.”