12 de octubre de 2017

Ante la escalada del conflicto en Catalunya necesitamos apoyo internacional

Por María Palomares Arenas, Directora de Calala Fondo de Mujeres

En Catalunya estamos viviendo una situación de excepcionalidad como nunca antes habíamos vivido. El conflicto político declarado entre el Gobierno de Catalunya y el Gobierno de España ha llegado a tal punto, que empezamos a sentir miedo por lo que pueda pasar.

La intención del Gobierno de Catalunya y de los movimientos independentistas de separarse de España y crear un estado propio, mediante una Declaración Unilateral de Independencia (DUI), se ha encontrado de frente con toda la fuerza de la que puede hacer uso un Estado, con un bloque de organizaciones que defienden la unidad de España cerrado a cualquier tipo de negociación y con un posicionamiento del Rey, Jefe del Estado y de las Fuerzas Armadas, que avisa de que la fuerza irá en aumento.

Ambas partes en conflicto tienen un grave déficit democrático al que deben hacer frente. Por su parte, el Gobierno catalán debe gestionar al 50% de la población que no vota partidos políticos claramente alineados en las propuestas independentistas. El Gobierno de España debe gestionar su falta de mayoría absoluta en el Parlamento, el uso desproporcionado de la fuerza contra población civil, además de todos los casos de corrupción que no paran de estallarle en las manos.

El Gobierno catalán tiene a su favor la organización de una parte importante de la población catalana que quiere un referéndum para ser consultada sobre la independencia y el Gobierno de España cuenta con la indiferencia, o mejor dicho, el posicionamiento a su favor, de la Comisión Europea y los países miembros, que lo último que quieren es afrontar un nuevo conflicto que venga a desmantelar sus fronteras.

La situación de tensión tuvo su momento cumbre el día 1 de Octubre cuando se celebró el referéndum, considerado ilegal por el Gobierno español. En el referéndum votaron 2,5 millones de personas, más o menos la mitad del censo que estaba llamado a votar. En frente se encontraron la actuación de la Policía Nacional, fuerza policial que no tiene potestad para operar en el territorio catalán debido a los acuerdos que establece el Estatuto de la Autonomía. Una actuación que fue premeditadamente violenta y selectiva, con el objetivo de crear miedo y dejar claro quien tiene el uso legítimo de la fuerza y cómo quiere utilizarla.

Las cargas policiales y los heridos y heridas durante la jornada del referéndum están siendo documentadas por diferentes organismos independientes de derechos humanos. Desde la red SomDefensoras, lanzada desde el espacio de las organizaciones de solidaridad internacional y derechos humanos de Catalunya, hasta otras organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch. La actuación policial fue premeditada y selectiva porque comenzó justamente a las 9 de la mañana, a la hora que se abrían los colegios electorales y se ejecutó por todo el territorio, para expandir el miedo entre la población y que no saliera a votar. En Barcelona la violencia se dio en colegios grandes, que preveían mayor afluencia de votantes, en el resto de Catalunya se ocupó todo el territorio. La Guardia Civil llegó a pueblo de 50 y 100 habitantes para generar miedo.

Ahora necesitamos todo el apoyo que puedan darnos. Les pedimos que estén pendientes de lo que está pasando en Catalunya.

 

Ante la violencia policial, y la falta de diálogo y negociación entre los gobiernos y partidos políticos implicados en el conflicto, hay que destacar la organización de la sociedad civil, y la respuesta claramente no violenta que está dando a la situación de tensión y conflicto que estamos viviendo. Esta movilización pacífica es la gran baza que juega la población catalana, y es lo que desde el gobierno español se quiere desmontar a toda costa.

Que Catalunya cuenta con una sociedad civil fuerte y organizada es bien conocido en todo el Estado español y en Europa. Por citar algunos ejemplos, y sin ánimo de ser exhaustiva, quiero destacar la diversidad y fuerte organización del movimiento feminista, que cuenta con importantes recursos y alianzas; la movilización y auto-organización de las personas migradas, que son una voz reconocida dentro de los movimientos sociales; la red de economía social y cooperativa, la más fuerte de todo el Estado español y con capacidad de sostener un sector económico paralelo; las redes y organizaciones que surgieron del 15M.

Todos estos nudos de una amplia red de movilización se organizaron y conectaron para defender el derecho a decidir de los pueblos. En cada barrio, en cada pueblo, se organizaron Comités de Defensa del Referéndum, donde convivían personas independentistas y organizaciones civiles que se movilizan por otras causas, encargados de conseguir que el 1 de Octubre se pudiera votar, tanto sí como no, en los colegios electorales. Y funcionaron después del día 1 para organizar la huelga general convocada por sindicatos anarquistas y minoritarios para el día 3 de octubre.

Los grupos de wasaps y telegram ardían en los días previos al 1 de octubre. Cada familia, cada colegio, cada grupo de amigos y cada organización recibían mensajes con indicaciones sobre cómo actuar. Mensajes que hacían incidencia en la movilización pacífica y noviolenta y en la importancia de cuidarse entre todas. Estos mensajes eran clave para coordinar la respuesta de la gente ante las cargas policiales. En el colegio Ramon Llull de Barcelona, la gente gritaba “somos gente de paz” con las manos en alto, cuando la policía empezaba a cargar indiscriminadamente. Y para coordinar la defensa de los colegios electorales. Desde las 5 de la mañana cada colegio fue defendido por decenas y cientos de personas que se agrupaban en las puertas para protegerlos de las posibles actuaciones policiales.

Hablando de los colegios electorales, quiero destacar la implicación de las asociaciones de padres y madres de alumnos, que lo dieron todo por conseguir que los vecinos y vecinas de sus barrios pudieran acudir a votar, y por proteger las instalaciones. Una escuela pública que en Catalunya ha sido muy descuidada por el actual gobierno independentista, que claramente fomenta la educación privada y que ha recortado salvajemente el presupuesto en educación.

Hablando de sistema público de educación, los estudiantes universitarios de universidades públicas han tenido un gran protagonismo durante la jornada del referéndum y las jornadas previas y posteriores de movilización. Desde el 27 de septiembre suspendieron las clases y ocuparon los centros universitarios en protesta por la actuación del Gobierno español. Otro de los actores destacados han sido los bomberos, que declararon públicamente y así lo hicieron, su intención de proteger los colegios electorales y a las personas frentes a la violencia policial.

Mención aparte merece la red clandestina que se formó para hacer llegar las urnas, papeletas y documentación con el censo electoral a los colegios electorales, ésta sí organizada por los partidos independentistas.

Gran parte de la sociedad catalana está movilizada. Estamos viviendo una situación de excepción desde que el día 20 el gobierno decidió detener a cargos de la Generalitat de Catalunya y dejó claro que su respuesta al conflicto pasaría por la fuerza. El conflicto ha escalado, porque el Gobierno catalán tampoco frena la marcha y tiene intención de declarar unilateralmente la independencia el próximo lunes 9 de octubre.

Ante esta situación, hay una gran preocupación, y de nuevo la sociedad civil se está organizando para movilizar las redes de derechos humanos internacionales y los contactos con otros movimientos sociales del Estado español para pedir mayor implicación y sobre todo observación internacional que ayude a disminuir la violencia que puede producirse de hacerse efectivas las amenazas de aplicar el artículo 155 de la Constitución española, intervenir el gobierno catalán y enviar las fuerzas armadas a Catalunya.

Ahora necesitamos todo el apoyo que puedan darnos. Les pedimos que estén pendientes de lo que está pasando en Catalunya y que activen sus contactos para poder recibir información desde aquí. No nos dejen solas.